sábado, 6 de mayo de 2017

María Pita, la mujer que salvó La Coruña de los ingleses

A finales del siglo XVI la flota de la reina Isabel quería tomar el control de las vías fluviales desde Inglaterra hasta Portugal. El grupo de galeones encabezados por Sir Francis Drake era el terror de los puertos del oeste de España. El 4 de mayo de 1589, las fuerzas inglesas parecían tomar el control de la ciudad de La Coruña, y los ciudadanos necesitaban esperanza. No la encontraron en los soldados, pero sí en una mujer cuyas valientes acciones salvaron la ciudad.


La Heroica
A principios de mayo de 1589 los británicos atacaron una de las ciudades más antiguas de España – La Coruña-. En medio de la batalla, Pita salió de su casa para proteger la ciudad en compañía de su marido.Lamentablemente, su marido fue alcanzado por una ballesta y murió inmediatamente.
En ese momento ella podría haber tomado la decisión de regresar a casa, pero las fuentes dicen que Pita, impulsada por el dolor, se unió a los hombres que luchaban contra los invasores. Consiguió abatir a un soldado Inglés que trataba de llegar a la parte más alta de la ciudad. Entonces, María se puso de pie en la parte superior de las murallas y gritó: “QUIÉN TENGA HONRA, QUE ME SIGA”
Gracias a su inspirada y valiente acción, las personas que estaban luchando para salvar La Coruñaencontraron nuevas fuerzas para defender la ciudad con mayor ímpetu de lo esperado. La gesta de María Pita fue recompensada por el rey Felipe II, quien la concedió una pensión a la altura de un oficial del ejército. Por sus acciones se le reconoció como una de las mujeres más honorables de España.

Una Heroína Olvidada
Durante los 200 años posteriores a su muerte, nadie escribió su biografía, María Pita parecía haber sido olvidada por su país e incluso por su ciudad. Por desgracia, durante estos años gran parte de la información acerca de esta mujer increíblemente valiente “parece” que se perdió.
El primer libro sobre su vida y valentía apareció a finales del siglo XIX. El texto explica que María Pita nació en Cambre, un pueblo cerca de La Coruña, en 1565. Su verdadero nombre era Fernández de Cámara y Pita, pero por razones desconocidas se la conoció como María. Hay algunas teorías relacionadas con su nombre; pero la explicación más probable es que ella es recordada por el nombre de su hermana.
María se casó cuatro veces y tuvo cuatro hijos. El marido cuya muerte le inspiró a defender su ciudad fue el segundo. El número de matrimonios y la falta de recursos históricos de ella también ha causado muchos problemas para los investigadores modernos que han intentado completar su biografía.

¿Dónde está la tumba de María Pita?

María Pita murió en 1643 en el mismo pequeño pueblo donde nació. Después de muchos años de vivir en la gloria en La Coruña, se hizo mayor y decidió volver a la casa de su familia natal. Falleció en Cambre y fue enterrada junto a uno de sus maridos, pero el tiempo transcurrido ha hecho olvidar donde se encuentra su tumba.
Se barajan varias ubicaciones posibles como: la iglesia de Santa María en Cambreiglesia de Santo Domingo en La Coruña, e incluso investigaciones más recientes sitúan sus restos en la iglesia situada en Oza (otro pequeño pueblo situado en la misma zona)
Hoy en día, en la parte central de la ciudad hay una plaza llamada Plaza María Pita. En este lugar los gallegos honran a la mujer que cambió la historia de su región con un monumento que representa a Pita durante el ataque enemigo. A sus pies hay una placa con la palabra “Libertad” – quizás la palabra que más importante y que mejor puede definir la vida de esta gran heroína…

viernes, 28 de abril de 2017

Las Fervenzas gallegas más espectaculares

Las cascadas y cataratas constituyen, muy posiblemente, uno de los espectáculos más bellos de los que nos presenta la naturaleza, que no es decir poco. Todos nos quedamos embelesados cuando, caminando por el bosque o la montaña, nos encontramos con uno de estos saltos que forman los cursos de los ríos a causa de los desniveles. Hay que reconocer que el espectáculo siempre nos parece impresionante y bellísimo, incluso aunque se trate de una cascada de escasa altitud.
En Galicia podemos encontrar un buen número de rincones con cascadas y cataratas, de las cuales destacaremos a continuación algunas de las más visitadas.

Cascada del Ézaro

Cascada Ezaro
Fuente: Xosema
La Cascada del Ézaro es una de las más impresionantes y de las que no debemos dejar de visitar por poco que podamos, ya que tiene la peculiaridad de ser la única de todo el continente europeo cuyas aguas van directamente al mar.
En efecto, situada en la localidad de Dumbría, en la provincia de A Coruña y en plena Costa da Morte, sus aguas pertenecen al río Xallas, que forma en su desembocadura este espectacular salto de agua, el cual alcanza los 40 metros de altitud.
Vale la pena visitarla también alguna de las noches del año en que es iluminada, que son las de Semana Santa, la noche de San Juan y las noches de los sábados en verano. El juego de luces y de las bravas aguas cayendo al mar conforman un espectáculo único y de gran belleza, que no vamos a olvidar en nuestra vida.
Alojamiento cercano
Casal de Cereixo: Situado en la localidad de Cereixo, se ubica a tan sólo unos 15 km. de la población de Dumbría. Es una bonita casa de piedra, rodeada por unos jardines coloridos y vistosos, en plena naturaleza, con capacidad para 18 personas. Entre sus instalaciones encontraremos biblioteca y una huerta.

Cascada de Férveda

Cascada de Ferveda
Se trata de una Cascada que se encuentra en la parroquia de Escuadro, perteneciente al municipio de Silleda, en la provincia de Pontevedra. Rodeada de una frondosa vegetación, se ubica en un escenario de ensueño, en un paraje conocido como Brañas de Xestoso.
La cascada la forman las aguas del río Toxa al pasar por dicha parroquia, que hacen un salto de 17 metros de altitud. Junto a ella se encuentran cuatro molinos que convierten el lugar en un paraje aún mucho más bucólico si cabe, un lugar lleno de magia respecto al cual existen un gran número de leyendas.
Se trata de un enclave de una gran riqueza faunística, especialmente en lo que se refiere a aves, con especies como los halcones o los cuervos.

Cataratas del Río Toxa

Cataratas del Rio Toxa
Las Cataratas del río Toxa, o Fervenzas do Toxa en gallego, se encuentran también en los alrededores del municipio de Silleda, en la provincia de Pontevedra. Las forma el río Toxa a su paso por la parroquia de Pazos, vertiendo poco después sus aguas en el río Deza.
Estas cataratas forman un espectáculo impresionante, con un salto de unos 60 metros de altura, lo cual las convierte, no sólo en una de las de mayor altitud de su comunidad, sino también en una de las más altas del país.
El paraje en el que se hallan es de una gran riqueza en hierbas aromáticas y medicinales, que antiguamente eran recogidas por los monjes que residían en los cercanos monasterios de Carboeiros y de Camanzo, hoy en día deshabitados.
Alojamiento cercano
Casa Failde: Este alojamiento de turismo rural se halla en la localidad de Rodeiro, a sólo 10 minutos en coche de Silleda. Es un gran edificio de piedra, una casa con todas las comodidades que tiene una capacidad de 8 plazas. Ofrece unas confortables habitaciones con baño y unos grandes jardines con huerto.

Cascada de A Censa

Esta cascada la forman las aguas del río Lázaro antes de verter sus aguas en el Bibey. Se halla en el término municipal de A Pobra de Trives, un atractivo municipio de la provincia de Ourense que durante el siglo XIX llegó a ser un importante centro de reunión para la nobleza gallega.
La cascada hace un salto de unos 40 metros de altitud. Podremos observar que, en la zona en que cae el agua, las gotas y la espuma provocan una niebla que da al lugar un peculiar aspecto, casi podríamos decir que fantasmal, aunque de una gran belleza.
Es curioso también el hecho de que, si seguimos el curso del agua al bajar, llegaremos a un punto en que la cascada desaparece, en una zona conocida como A Mergulleira.
Alojamiento cercano
Casa Do Comediante: Esta vivienda rural se ubica a tan sólo 4 km. de la localidad de A Pobra de Trives, en San Xoan de Rio. Es una gran edificación de piedra, en plena naturaleza, dentro de la cual hay apartamentos de 5 y de 9 plazas, muy bien equipados y todos independientes entre sí.

Cascada del Salto das Pombas

Cascada Salto das Pombas
Esta cascada, que forman las aguas del río Lañas, se encuentra en el término municipal de la localidad de Touro, en la provincia de A Coruña, a su paso por la parroquia de Cornado. El enclave en que se halla es conocido como Montes de Fao.
Rodeada por un paraje de prados y de abundante vegetación, la cascada, que tiene una caída de 10 metros, forma un paraje de gran belleza, formando a sus pies una poza de aguas quietas y cristalinas. Un escenario realmente espectacular.
Alojamiento cercano
Casa de Casal: Es una casa rural situada en la localidad de Lestedo, a unos 18 km. de Touro. Es un bellísimo edificio que data nada menos que del siglo XVI, una vivienda con un gran encanto con capacidad para 23 personas. Tiene unos preciosos jardines de estilo romántico, con piscina y zona de barbacoa.

domingo, 23 de abril de 2017

Historia de Rosalía de Castro

Rosalía de Castro
Rosalía Castro de Murguía por Luis Sellier.jpg
Rosalía de Castro
Información personal
Nombre de nacimientoMaría Rosalía Rita de Castro
Nacimiento24 de febrero de 1837
Santiago de CompostelaEspaña
Fallecimiento15 de julio de 1885 (48 años)
PadrónLa CoruñaEspaña
Causa de muerteCáncer uterino Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacionalidadespañola
Familia
CónyugeManuel Murguía
Información profesional
OcupaciónPoeta y escritora Ver y modificar los datos en Wikidata
Años activaSiglo XIX
GéneroPoesía y novela
MovimientosRexurdimento y Romanticismo
FirmaRosalia de Castro Firma.svg
Web
Sitio web
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Rosalía de Castro (Santiago de Compostela24 de febrero de 1837-Padrón15 de julio de 1885) fue una poetisa y novelistaespañola que escribió tanto en gallego como castellano. Considerada entre los grandes poetas de la literatura española del siglo xix,1 representa junto con Eduardo Pondal y Curros Enríquez una de las figuras emblemáticas del Rexurdimento gallego,2no solo por su aportación literaria en general y por el hecho de que sus Cantares gallegos sean entendidos como la primera gran obra de la literatura gallega contemporánea, sino por el proceso de sacralización al que fue sometida y que acabó por convertirla en encarnación y símbolo del pueblo gallego.3 Además, es considerada junto con Gustavo Adolfo Bécquer la precursora de la poesía española moderna.4
Escribir en gallego en el siglo XIX, es decir, en la época en la que vivió Rosalía, no resultaba nada fácil por un gran número de razones. La mayor parte de ellas estaban ligadas al pensamiento y estructuración de la sociedad del momento, en la que la lengua gallega estaba muy desprestigiada y menospreciada, cada vez más distante de aquella época en la que había sido el idioma vehicular de la creación de lírica galaicoportuguesa. Toda la tradición escrita había sido perdida, por lo que se hacía necesario comenzar desde cero rompiendo con el sentimiento de desprecio e indiferencia hacia la lengua gallega, pero pocos eran los que se planteaban la tarea, pues esta constituiría un motivo de desprestigio social. En un ambiente en el que el castellano era la lengua de la cultura y la lengua protegida de la clase minoritaria dominante, Rosalía de Castro le otorgó prestigio al gallego al usarlo como vehículo de su obra Cantares gallegos y afianzando el renacer cultural de la lengua.5 6
Aunque fue una asidua cultivadora de la prosa, donde Rosalía sobresalió fue en el campo de la poesía, a través de la creación de las que pueden ser consideradas sus tres obras clave: Cantares gallegosFollas novas y En las orillas del Sar. La primera de ellas representa un canto colectivo, artísticamente logrado, que sirvió de espejo dignificante a la comunidad gallega al emplearse la lengua y tradiciones de ésta. También fue útil para proseguir con la tendencia tímidamente iniciada por el pontevedrés Xoán Manuel Pintos con su obra titulada A Gaita Galega (1853).
En la segunda obra, la autora escribió una poesía de gran profundidad, que emplea el símbolo como método para expresar lo inefable y que revela la plurisignificación propia de la más elevada poesía. Junto con las obras Aires da miña terra (Curros Enríquez), Saudades Gallegas (Valentín Lamas Carvajal) y Maxina ou a filla espúrea (Marcial Valladares Núñez) completa el conjunto de obras publicadas en la década de 1880 que hicieron de estos años una etapa clave en el desarrollo de la literatura gallega, aunque la obra de Rosalía siempre mantuvo una posición predominante con respecto al resto.
Finalmente, en En las orillas del Sar se manifiesta un tono trágico que encaja con las duras circunstancias que rodearon los últimos años de la vida de Rosalía. Escrito en castellano, la obra ahonda en el lirismo subjetivo propio de Follas novas al mismo tiempo que se consolidan las formas métricas que allí apuntaban. Inicialmente calificado de precursor y obviado por la crítica de su tiempo, hoy en día existen diferentes estudiosos que lo consideran como la principal creación poética de todo el siglo XIX.
En la actualidad, la figura de Rosalía de Castro y sus creaciones literarias continúan siendo objeto de una abundante bibliografía y recibiendo una constante atención crítica, tanto en España como en el extranjero.6 Es tal la aceptación y el interés que las obras de esta escritora despiertan en el mundo, que en las últimas décadas sus poemas han sido traducidos a idiomas como el francés,7 el alemán,7 el ruso8 y el japonés.9 10

Infancia[editar]

Nació en la madrugada del 24 de febrero de 1837 en una casa localizada en el margen derecho del Camiño Novo, la antigua vía de entrada a la ciudad de Santiago de Compostela para todos aquellos viajeros procedentes de Pontevedra. Hija natural del sacerdote José Martínez Viojo (1798-1871) y María Teresa de la Cruz Castro y Abadía (1804-1862),11 una hidalga soltera de escasos recursos económicos, fue bautizada a las pocas horas de su nacimiento en la Capilla del Hospital Real por el presbítero José Vicente Varela y Montero, con los nombres de María Rosalía Rita y figurando como hija de padres desconocidos. Con frecuencia los biógrafos de la escritora gallega han ocultado la condición eclesiástica de su padre, así como también trataron de obviar el hecho de que fue registrada como hija de padres desconocidos y que se libró de entrar en la Inclusa al hacerse cargo de ella su madrina María Francisca Martínez, fiel sirviente de la madre de la recién nacida.
En veinte y cuatro de febrero de mil ochocientos treinta y seis, María Francisca Martínez, vecina de San Juan del Campo, fue madrina de una niña que bauticé solemnemente y puse los santos óleos, llamándole María Rosalía Rita, hija de padres incógnitos, cuya niña llevó la madrina, y va sin número por no haber pasado a la Inclusa; y para que así conste, lo firmo.
Acta del bautizo firmada por el presbítero José Vicente Varela y Montero.

Casa de Rosalía en Padrón, sede de la Fundación Rosalía de Castro.
Hasta cumplir los ocho años, Rosalía se encontró bajo la custodia de su tía paterna Teresa Martínez Viojo en la aldea de Castro de Ortoño, perteneciente al municipio coruñés de Ames. Es en esta época cuando la escritora toma conciencia de la dureza de la vida del labriego gallego, así como también será en esta parte de su vida cuando tenga conocimiento y vivencia del mundo rural propio de Galicia: la lengua, las costumbres, las creencias o las cantigas que tanto influyeron en su obra titulada Cantares gallegos. Si bien no se conoce con exactitud la fecha en que la madre de Rosalía decide hacerse cargo de ella, se sabe que en torno al año 1850 la joven se traslada a la ciudad de Santiago de Compostela donde vivió junto a esta, aunque ya había convivido con anterioridad con ella en Padrón.Nota 1 Es en esta localidad gallega donde Rosalía recibió la instrucción que por aquel entonces era la más adecuada para una señorita (nociones básicas de dibujo y música), asistiendo de forma habitual a las actividades culturales promovidas por el Liceo de la Juventud junto con personalidades destacadas de la mocedad intelectual compostelana como Manuel Murguía (se duda si fue en este momento cuando conoce a Murguía o posteriormente, en su traslado a Madrid), Eduardo Pondal y Aurelio Aguirre. Todavía en la actualidad es motivo de discusión entre los diferentes críticos la relación que Rosalía mantuvo con Aurelio Aguirre, puesto que a pesar de que se desconoce si existió una relación sentimental entre ambos, la obra del mencionado sí que dejó huella en ciertos poemas de la escritora.

Madurez[editar]

En abril de 1856, Rosalía se trasladó a Madrid junto con la familia de su pariente María Josefa Carmen García-Lugín y Castro, en cuya compañía habitó la planta baja de la casa número 13 de la calle Ballesta.12 13 No se conoce con exactitud cuál fue el motivo que llevó a mudarse a la escritora, aunque Catherine Davis creyó posible que este hecho fuese debido al escándalo desencadenado a raíz del Banquete de Conxo, en el que desarrollaron un papel relevante varios miembros del Liceo, como fueron Aguirre o Pondal. Un año después de llegar a Madrid, Rosalía publicó un folleto de poesías escrito en lengua castellana que recibió el título de La flor, siendo este acogido con simpatía por parte de Manuel Murguía, quien hizo referencia a él en La Iberia.12
El lugar preciso en que Rosalía conoció a Manuel Murguía es motivo de debate.14 Nota 2 Rosalía y Manuel contrajeron matrimonio el 10 de octubre de 1858 en la iglesia parroquial de San Ildefonso.13 Fue un amigo común el que posibilitó que ambos entablasen una relación que finalmente acabó en boda. Respecto de la relación que existió entre la pareja la crítica rosaliana sugiere diversas hipótesis, que van desde idílicos cuadros conyugales hasta posturas más que matizadas, que tomando como referencia escritos atribuidos a la poetisa, dibujan la psicología de una mujer solitaria, carente de felicidad y escéptica ante el amor. Sin embargo, Murguía fue la primera de las personas que animó a Rosalía en su quehacer literario, siendo él responsable de la publicación de Cantares gallegos. Tampoco le escatimó ni apoyo social ni intelectual en una época en la que la condición femenina era considerada como minusvalía. A los siete meses de casarse, Rosalía dio a luz en Santiago de Compostela a su primera hija, llamada Alejandra (12 de mayo de 1859). A esta siguieron Aura (diciembre de 1868); los mellizos Gala y Ovidio (julio de 1871); Amara (julio de 1873); Adriano Honorato (marzo de 1875), quien falleció en noviembre de 1876 a consecuencia de una caída; y Valentina (febrero de 1877), quien nació muerta.15 Todos los hijos de Rosalía de Castro nacieron en Galicia, ya fuese en Lestrove, La Coruña o Santiago de Compostela.
El matrimonio cambió de domicilio en múltiples ocasiones, a lo que se añadió una separación del mismo a causa de las actividades profesionales de Murguía y graves problemas económicos derivados tanto de la inestabilidad laboral del marido como de la parca salud de Rosalía. Todos estos factores configuran un panorama vital que contribuye a explicar la hipersensibilidad y el pesimismo de la escritora. En 1859, el matrimonio estaba residiendo en La Coruña. Luego pasa a Madrid, de donde Rosalía regresa a Santiago (1861) para volver a la capital española. Con posterioridad, existen referencias que permiten afirmar la presencia de la poetisa en Lugo y Santiago, además de algunos viajes que realizó el matrimonio a ExtremaduraAndalucíaCastilla La Mancha y Levante. En el mes de septiembre de 1868 se produjo el levantamiento revolucionario español, conocido como La Gloriosa, pasando Murguía de ser secretario de la Junta de Santiago a director del Archivo General de Simancas, cargo que ejerció durante dos años. A partir de este momento, la vida de Rosalía se desenvolvió entre Madrid y Simancas, siendo en la ciudad vallisoletana en la que escribió gran parte de las composiciones recogidas en Follas novas.16 A fines de 1869 o en 1870 se produjo el encuentro entre Rosalía de Castro y Gustavo Adolfo Bécquer.16 Desde 1871, Rosalía no salió de Galicia. Vivió a partir de este año en las Torres de Lestrove (donde residían sus parientes los Hermida de Castro), en Dodro (La Coruña), en Santiago de Compostela y Padrón, donde prácticamente se instaló en 1875.

Últimos años[editar]


Monumento dedicado a Rosalía de Castro en el parque Alameda, Santiago de Compostela.
Los últimos años de la vida de Rosalía transcurrieron en la comarca de Padrón, lugar en el que había pasado su infancia, así como buena parte de su juventud. La Casa grande de Arretén, nombre popular con que el que se conocía al pazo en el que había nacido su progenitora, ya no era de la propiedad de la familia, factor que propició que la escritora tuviese que residir en las Torres de Lestrove entre 1879 y 1882 mientras su marido se encargaba de la dirección en Madrid de La Ilustración Gallega y Asturiana. Finalmente, se trasladó junto con su familia a la casa llamada de La Matanza, situada en la parroquia de Iria.
Rosalía nunca disfrutó de una buena salud, pareciendo predestinada desde su juventud a una muerte temprana. Como detalle anecdótico cabe señalar que a su médico principal, el catedrático Maximino Teijeiro, le dedica un libro poniéndole: «De su eterna enferma». También fue atendida, probablemente a requerimiento del anterior, por el cirujano y también catedrático Timoteo Sánchez Freire. De hecho, en las pocas cartas que se conservan y que ésta envió a su marido, con frecuencia se alude a las continuas dolencias que la atenazaban. Poco tiempo antes de fallecer, la escritora decidió pasar una temporada a las orillas del mar y por ello se trasladó a Santiago de Carril. Cierto tiempo después regresó al lugar de La Matanza, donde el cáncer de útero que padecía se fue complicando progresivamente desde 1883, mermando cada vez más a la ya de por sí débil salud de la escritora.Nota 3 Tras tres días de agonía falleció al mediodía del miércoles 15 de julio de 1885, en su casa de La Matanza, a consecuencia de una degeneración cancerosa del útero.11 El cuerpo inánime recibió sepultura al día siguiente en el cementerio de Adina, localizado en Iria Flavia, que curiosamente había sido cantado en una composición de Rosalía de Castro. No obstante, su cadáver fue exhumado el 15 de mayo de 1891 para ser llevado solemnemente a Santiago de Compostela, donde fue nuevamente sepultado en el mausoleo creado específicamente para la escritora por el escultor Jesús Landeira, situado en la capilla de la Visitación del Convento de Santo Domingo de Bonaval, en el presente Panteón de Galegos Ilustres.
Resultan especialmente ilustrativas las fidedignas líneas escritas por González Besada sobre los últimos momentos de Rosalía: «...recibió con fervor los Santos Sacramentos, recitando en voz baja sus predilectas oraciones. Encargó a sus hijos quemasen los trabajos literarios que, ordenados y reunidos por ella misma, dejaba sin publicar. Dispuso se la enterrara en el cementerio de Adina, y pidiendo un ramo de pensamientos, la flor de su predilección, no bien se lo acercó a los labios sufrió un ahogo que fue comienzo de su agonía. Delirante, y nublada la vista, dijo a su hija Alejandra: "abre esa ventana que quiero ver el mar", y cerrando sus ojos para siempre, expiró...». Sin embargo, desde Padrón es imposible ver el mar. Por ello resultan enigmáticas estas palabras puestas en boca de una persona para quién el mar fue una perenne tentación de suicidio.
Texto by Wikipedia

viernes, 14 de abril de 2017

FERVENZA DO TOXA

La catarata del río Toxa con unos 30m de altura es un hermoso espectáculo de agua, luz y sonido situada en la parroquia de Pazos, perteneciente al ayuntamiento de Silleda en la provincia de Pontevedra y en la comunidad autónoma de Galicia.

Cascada del río Toxa.
La cascada esta considerada de las más altas de Galicia en caída libre, contistúye un espacio de alto valor paisajístico que forma parte del Sistema Fluvial Ulla-Deza y participa en el proyecto Europeo Red Natura 2000, como lugar de Importancia Comunitaria.

Su diversidad botánica, aprovechada por los monjes de los monasterios de Carvaceiro y Camanzo para su farmacopea y un bosque atlántico perfectamente y maravillosamente conservado, con sp de tipo mediterráneo, conceden a este lugar características de único, incomparable y una de las más imponentes imágenes de la comunidad autónoma de Galicia por su singularidad belleza.

Si el agua es vida, entonces las cataratas son la alegría de vivir.

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